Ya desde la distancia se
podía percibir algo extraño en aquel bosque.

Los testimonios de los
escasos lugareños que se atrevían a aproximarse al bosque hablaban
de desapariciones misteriosas, luces refulgentes en la noche y otros
fenómenos inexplicables, en una zona que ya desde tiempos antiguos
era tenida por maldita, y en la que hacía siglos que no vivía
nadie, quedando apenas algunas ruinas como vestigios de aquellas
poblaciones que hubo generaciones atrás en los claros del bosque.
Lo que parecía una mera
superstición, comenzó a tomar otra dimensión, cuando en todas las
aldeas cercanas se reportaron desapariciones y muertes inexplicables
de sus vecinos, que siempre venían precedidas de repentinos apagones
del suministro eléctrico.
Sospechando de la autoría
de saboteadores enemigos, se envió una patrulla de reconocimiento,
que detectó movimiento en las zonas de mayor espesura de la
vegetación, cuyo origen fue revelado a los pocos minutos por un
reconocimiento aéreo. Cientos de humanoides de aspecto mecánico,
caminaban entre los árboles en dirección a las ruinas y junto a
ellos, enormes estructuras de color oscuro se movían levitando
emitiendo un resplandor verdoso.
El Oberkommando des Heeres
recibió las imágenes aéreas, de lo que los analistas identificaron
como Necrontyr, una antigua civilización alienígena tan avanzada
como poco conocida, de la que se cree que existe desde hace milenios
y con la que las fuerzas de Kriegstadt ya habían tenido algunos
encuentros en ocasiones anteriores, en otros mundos lejanos, con
devastadores resultados.

“No sabemos lo que
son, pero no necesitamos saberlo, porque no vamos a dialogar con esas
cosas, únicamente a destruirlas” dijo por radio el Coronel
Otto von Müller a las tripulaciones de los panzers bajo su mando. Y
así, según asomó la primera criatura mecánica entre la
vegetación, se desató el fuego.
Miles y miles de
proyectiles de todos los calibres acribillaron a aquellos seres de
metal, que, sin embargo, lejos de intentar cubrirse o evitar el
infierno que caía sobre ellos, continuaban avanzando impasibles.
Algunos eran desintegrados, mientras que otros se mantenían en pie
caminando, y otros, que habían sido derribados con graves daños, se
recomponían y se volvían a levantar para continuar avanzando.

Tras este terrible
espectáculo, otros panzers corrieron similar suerte a manos de estos
seres.
La lluvia de disparos no
cesó en ningún momento, y se centró en estas entidades extrañas,
a las que los impactos de los proyectiles apenas afectaban con
ligeras sacudidas.
Solicitado por radio, con
desesperación, el apoyo aéreo, no tardaron en aparecer los
cazabombarderos de la Luftflotte, haciendo ataques en picado sobre
los Necrontyr, situados de manera muy expuesta en el claro del
bosque. Ametrallaron y bombardearon a sus unidades, destruyendo
aparentemente a cierta cantidad de los seres de metal.
De repente, en mitad del
terreno ocupado por el enemigo, mientras estos humanoides mecánicos
caminaban entre las ruinas de los edificios, un destello de color
violáceo restalló entre ellos. El piloto del cazabombardero de la
Luftflotte no identificó lo que era, ni tampoco se interesó
demasiado por ello, simplemente hizo una pasada sobre todo aquello,
disparando con furia los cañones automáticos, cuyas bocachas
estaban ya al rojo vivo.
Ni el piloto ni el resto
de las tropas que allí se encontraban, podían imaginar en ese
momento que aquel resplandor era un efecto del teletransporte que
había llevado de manera instantánea a un gran número de
desconocidos guerreros al corazón de las líneas enemigas.
Los guerreros estaban
equipados con pesadas servoarmaduras de color beige con ornamentos de
color verde oscuro. Las tropas de Kriegstadt no sabían en ese
momento si estos individuos eran aliados o no, dado que no
contactaron con ellos previamente ni se identificaron en modo alguno.
Los reportes de inteligencia posteriores indicaron que eran conocidos
como “Los Ángeles Oscuros”, una orden guerrera extranjera.
Los proyectiles de las
aeronaves impactaron por igual tanto en los enemigos como en estos
nuevos visitantes inesperados, permitiendo las armaduras de estos
últimos, que los proyectiles les derribaran sin causarles daños de
mayor importancia, volviéndose a levantar del suelo.
Estos guerreros de
aparición inesperada se lanzaron con furia en una lucha cuerpo a
cuerpo contra los enemigos metálicos, con gran efectividad,
arrancando sus cabezas y extremidades con pesados guanteletes
mecánicos.
Dada
la efectividad de las poderosas armas cuerpo a cuerpo de los
guerreros, el fuego de las fuerzas de Kriegstadt se dirigió hacia
otras zonas, más por una cuestión práctica que por consideración
hacia la ayuda inesperada.
Aprovechando la
situación, se dio la orden desde el Oberkommando, de evacuar a los
heridos y replegar las tropas terrestres a posiciones menos expuestas
para dejar que la situación se resuelva, en lo posible, por parte de
las fuerzas desconocidas que estaban interviniendo, mientras que la
aviación se centraría en atacar a los objetivos más grandes.
Certeros disparos destruyeron las principales máquinas de guerra
Necrontyr desde el aire.
De repente, los guerreros
metálicos quedaron paralizados durante un momento, dejaron de
combatir y adoptaron una posición erguida. Un segundo después, un
fulgor verdoso inundó todo el campo de batalla, y los alienígenas
mecánicos se desvanecieron en el aire, sin dejar rastro alguno tras
de sí.
Los Ángeles Oscuros,
ante la desaparición de su enemigo, activaron una especie de
radiobaliza y se situaron alrededor de ella, teleportándose al mismo
lugar del que vinieron, una nave espacial furtiva que se había
situado en órbita sin ser advertida su presencia.
En el informe del Coronel
von Müller, presentado ante la comisión que investigó este
incidente armado, se consideró que probablemente, las fuerzas
hostiles, al estimar la gravedad de sus daños optaron por retirarse
mediante alguna clase de portal o medio de teleportación, a un lugar
indeterminado. El bosque fue bombardeado con bombas incendiarias y
peinado por tropas terrestres en busca de presencia enemiga, que no
fue encontrada.
En la zona se situaron
sensores y sistemas automatizados por si se produjera actividad
sospechosa. A los pocos días llegó a la zona un destacamento
científico y la zona se declaró zona restringida.
Resultado: Empate
- Las fuerzas de Kriegstadt no han conseguido erradicar la amenaza Necrontyr ni tomar sus posiciones.
- Los Necrontyr no han conseguido acabar con los humanos ni romper su línea defensiva.
- Los Ángeles Oscuros han aparecido tardíamente y no han conseguido tomar las posiciones ocupadas por los Necrontyr.
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