
El sector Nimbus era un destino tranquilo, mundos
principalmente agrícolas de escaso valor militar, alejados de las
rutas comerciales y zonas conflictivas. Uno de los principales
motivos para la presencia allí del Reich de Kriegstadt, no era otro
que el de mantener vigilada la presencia de la UEO y sus efectivos
militares, que bajo pretexto del desarrollo de misiones humanitarias
y de ayuda al desarrollo, estaba adquiriendo mayor peso político,
económico y militar en la zona.

Este equilibrio se rompió
cuando todo el espectro de frecuencias se llenó de mensajes de radio
y llamadas desesperadas de auxilio de diferentes poblaciones y
granjas cercanas.
Al no poder contactar, en
respuesta a estas llamadas, se envió una columna de infantería
mecanizada al cercano municipio de Lins, un núcleo poblacional donde
una compañía de artillería de la UEO tenía su acuartelamiento.

Tomando posiciones en los
pequeños edificios, los panzergrenadieren establecieron una línea
de fuego defensiva en el flanco de las tropas de la UEO, cubiertos
por las armas pesadas de sus transportes y los vehículos blindados
de apoyo.
Comienza la batalla
La artillería de la UEO
abrió fuego sobre la horda alienígena que se dirigía a las
defensas a toda velocidad, haciendo saltar los restos de incontables
seres.
La infantería de
Kriegstadt se preparó disciplinadamente para abrir fuego a la
distancia adecuada, pues cada proyectil sería pronto un recurso de
incalculable valor.
De pronto, a retaguardia
de la UEO aparecieron tropas equipadas con servoarmaduras de colores
negro y amarillo. Los Kriegstadter no los reconocieron, pero viendo
que parecían entenderse con los soldados de la UEO y que se unían a
la defensa, los consideraron como aliados. Más tarde los informes
indicarían que estos guerreros pertenecían a una orden de
caballería errante, conocida como “The Masters of Ember”.

Una vez estuvieron a tiro los alienígenas, una lluvia de disparos de los Panzergrenadieren y sus vehículos cayó sobre ellos, eliminando metódicamente a todos los que se aproximaban lo suficiente al perímetro defensivo.
Los cascos azules de la
UEO se vieron en mayores dificultades, pues enormes criaturas
monstruosas, del tamaño de un edificio, se ensañaron con ellos, que
tuvieron incluso que batirse a bayoneta contra aquellos seres,
sufriendo terribles bajas.
Los carros de combate
dirigieron su fuego a estas criaturas, permitiendo a parte de las
tropas parapetarse en lo alto de los edificios para disparar desde
las azoteas a los puntos más vulnerables.

Los guerreros de armadura
negra y amarilla sufrieron grandes bajas, ya que los horrendos seres
mostraron un particular ensañamiento contra ellos y devoraron a
cuantos pudieron.
Tras una tenaz
resistencia de las tropas atrincheradas y un largo combate, los seres
se retiraron repentinamente, probablemente a encontrar algún punto
débil de la defensa o a buscar humanos más fáciles de comer.
La UEO pidió refuerzos y
preparó nuevas
defensas, pues sin duda aquellos horrores volverían
en mayor número.
Los efectivos de Kriegstadt
recibieron orden de volver a su acuartelamiento, pues el mando
estableció como prioridad la protección de los enclaves
Kriegstadter, mientras se evaluaba la situación general por el Alto
Mando. Este movimiento no fue visto con agrado por la UEO, pero sus
quejas no fueron muy airadas, ya que ellos tenían un protocolo de
actuación similar.
Los guerreros de armadura
negra y amarilla se retiraron en sus aeronaves, llevando consigo a
sus heridos y restos de sus caídos, sin mayor interacción con el
resto de fuerzas humanas, ni dar explicación de su aparición o su
retirada.
El coronel Hoffmann, al mando de la columna, pensó para sus adentros
que aquella no había sido una victoria definitiva, pero viendo que
volvían a casa todos sus chicos, sin haber sufrido pérdidas humanas
ni materiales, consideró que sin duda el Reich de Kriegstadt podía
estar orgulloso de la gesta llevada a cabo por él y sus hombres en
Nimbus III
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Usually the Kriegstadt military were in
their outposts or carrying out routine patrols in areas far from the
population centers, as they had orders to avoid friction with the UEO
troops, which maintained the usual courtesy of diplomacy in the
context of tense international relations.
This balance was broken when the entire
spectrum of frequencies was filled with radio messages and desperate
calls for help from different towns and nearby farms.
Unable to contact, in response to these
calls, a mechanized infantry column was sent to the nearby
municipality of Lins, a village where an UEO artillery company was
stationed.
Far from what was
expected by the panzergrenadieren, their arrival in Lins had no
reticence on the part of the blue helmets of the UEO. They found the
explanation when looking towards the horizon through the
macrobinoculars, they could see the horrible image of a horde made up
of all kinds of nightmare creatures, approaching like a wave of teeth
and claws.
Taking positions in the small
buildings, the panzergrenadieren established a defensive line of fire
on the flank of the UEO troops, covered by the heavy weapons of their
transports and the armored support vehicles.
The battle begins
UEO artillery opened fire on the alien
horde that was heading for the defenses at full speed, blowing up the
remains of countless beings.
Kriegstadt infantry prepared themselves
disciplinedly to open fire at the proper distance, because each
projectile would soon be a valuable resource.

Once the aliens were at aim range, a
rain of shoots fell on them from the Panzergrenadieren and their
vehicles, methodically eliminating all those who approached enough to
the defensive perimeter.
The blue helmets of the UEO saw
themselves in greater difficulties, because enormous monstrous
creatures of the size of a building, were specially ferocious with
them, that they had even fought with a bayonet against those beings,
suffering terrible losses.
Tanks directed their fire to these
creatures, allowing part of the troops to run upstairs reaching the
top of the buildings to shoot from the rooftops to the most
vulnerable points.
Kriegstadt troops kept the line, for
which the use of flamethrowers was particularly useful.
The warriors in black and yellow armor
suffered great losses, since the horrendous beings showed a
particular cruelty against them and devoured as many as they could.
After tenacious resistance from the
entrenched troops and a long fight, the beings retreated suddenly,
probably to find some weak point in the defences or searching for
humans easier to eat.
UEO called for reinforcements and
prepared new defences, as those horrors would undoubtedly return in
greater numbers.
Kriegstadt troops were ordered to
return to their outposts while the general situation were being
evaluated by the High Command, as they considered the protection of
the Kriegstadter enclaves a priority. This movement was not welcomed
by the UEO, but their complaints were not very strong, since they had
a similar protocol of action.
The warriors in black and yellow armor
retreated in their aircraft, taking with them their wounded and the
remains of their fallen brothers, without major interaction with the
rest of human forces, nor give explanation of their appearance or
their retreat.
